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Agregado por lucero - 12 diciembre, 2012 - Contenido

La importancia de saber escuchar

“Así como es diferente hablar que hacerse entender, es diferente escuchar que comprender lo que se escucha”.

Se dice que la comunicación debe ser siempre bidireccional, que uno debe estar realmente conectado con el momento en el cual está siendo participe de una conversación. Lamentablemente siempre nos quejamos de que nuestro interlocutor no nos sabe escuchar pero poco nos preguntamos si cuando el otro habla nosotros le colocamos la suficiente atención.

Constantemente la comunicación es víctima de los ‘ruidos’ que la rodean, pero distraerse, aislarse y hacer repetir a la otra persona lo que estaba diciendo por éstos es responsabilidad de uno mismo.

Escuchar mal puede llevar a establecer juicios apresurados, hacer comentarios ofensivos, hablar de más, y no precisamente del tema central de la conversación. También genera discusiones sin sentido y a malos entendidos difíciles de solucionar.

Opinión de una experta

En entrevista para el diario El Tiempo, María Campos, experta en Programación Neurolingüística asegura que “El mal oyente reclama la atención de quien habla, piensa en lo que dirá entretanto, interrumpe para controlar la conversación y se aferra a sus propias opiniones; mientras que el buen oyente, además de entender lo que otros le dicen y quieren significar, logra que su interlocutor se sienta apreciado y animado a expresar lo que piensa y siente”.

Adicionalmente, plantea que “la auténtica comunicación solo es posible desde el entendimiento, el respeto y la confianza en el otro. Escuchar con el corazón, el cuerpo y la mente es el mejor regalo que podemos hacer a una persona”.

La experta propone un test. Para reconocer que tan buen oyente es, responda.

  • ¿Escucho sin hablar, aunque conozca el final de lo que me dicen?
  • ¿Escucho al interlocutor sin darle importancia a su aspecto?
  • ¿Suelo juzgar antes de que terminen de exponerme algo?
  • ¿Intento entender las entrelíneas de lo que oigo?
  • ¿Permito que el otro acabe de hablar sin interrumpirlo?
  • ¿Trato de entender lo que me dicen y porqué?
  • ¿Me concentro en lo que me manifiestan ignorando el entorno?
  • ¿Miro a quien me habla a los ojos?
  • ¿Al dialogar dejo de hacer lo que estaba haciendo?
  • ¿Escucho con la misma atención a personas de diferente sexo o edad?

Sume las respuestas afirmativas. Menos de cinco significa que su capacidad para atender es muy deficiente. De cinco a siete, debe prestar más atención. Más de siete, va por buen camino.

Claves para escuchar

“A menudo una charla se torna tediosa, porque no nos implicamos en ella y solo escuchamos parte de lo que nos dicen. Si utilizamos nuestra fuerza de voluntad para prestarle atención a la otra persona y nos centramos en ella, descubriremos aspectos suyos muy interesantes o nuevos”, dice Campos.

La experta también recomienda hacer un esfuerzo consciente y sostenido para evitar las interrupciones ya que, además de molesto, interrumpir al otro es poco eficaz, porque hace que se pierda o desvíe el hilo de la charla.

“Hay que cambiar la mala costumbre de ‘cortar’ a quien habla para adelantar nuestra opinión, por el hábito de responder cuando termine de hablar. Los silencios atentos, no solo permiten entender a la otra persona, sino también meditar sobre lo que ha expresado o se va a decir a continuación”, concluye Campos.

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Comentarios

Cuéntanos lo que piensas.

  1. Ivan Dario Saldarriaga Dice: diciembre 14, 2012

    HOla Lucero buen test de saber escuchar, te cuento que estoy en el tema de negociacion y vemos como habilidad fundamental para generar valor la escucha efectiva, también estoy trabajando este tema

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